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Valoración de la Iglesia de las doctrinas de santo Tomás de Aquino

SAN PIO X:

apartarse del Doctor de Aquino, en especial en las cuestiones metafisicas, nunca dejará de ser de gran perjuicio". (Encíclica Pascendi)

“Como ya dijimos, apartarse de Santo Tomás, principalmente en materia filosófica y teológica, no puede ser sin grave daño; seguirlo es vía segurísima al conocimiento profundo de las cosas divinas” (Motu propio “Praeclara").

“Es evidente que aquellos que se separan de Santo Tomás, si continúan ese camino hasta el fin, se apartan de la Iglesia.” (Carta al Rev. Fr. Pègues)

CONCILIO VATICANO II, Decreto “Optatam totius” sobre la formación sacerdotal, n. 16: “Para explicar de la forma más completa posible los misterios de la salvación, aprendan los alumnos a profundizar en ellos y a descubrir su conexión, por medio de la especulación, bajo el magisterio de Santo Tomás“.

PABLO VI:

“…la filosofía de Santo Tomás posee una aptitud permanente para guiar al espíritu humano al conocimiento de lo verdadero, la verdad del mismo ser, que es su primer objeto; al conocimiento de los primeros principios y el descubrimiento de su causa trascendente, Dios. Por esto sobrepasa la situación histórica particular del pensador que la ha logrado e ilustrado como la metafísica natural de la inteligencia humana. Por eso Nos hemos podido decir que, reflejando las esencias de las cosas realmente existentes en su verdad cierta e inmutable, ella no es medieval ni propia de nación alguna particular, sino que trasciende el tiempo y el espacio, y no tiene menos valor para todos los hombres de hoy". (Alocución “Nous sommes particulièrment heureux” al VI Congreso Internacional Tomista, del 10 de Setiembre de 1965, AAS 57 (1965), 789 - 791).

PABLO VI.

“La Iglesia ha preferido la doctrina de Santo Tomás, proclamándola como propia, sin afirmar con ello que no sea lícito seguir otra escuela que tenga derecho de ciudadanía en la Iglesia, y la ha favorecido a causa de su experiencia multisecular” (Carta “Lumen Ecclesiae").

Es la primera vez que un concilio ecuménico recomienda a un teólogo, y éste es Santo Tomás“. (Carta “Lumen Ecclesiae").

 

"Convencido profundamente de que «omne verum a quocumque dicatur a Spiritu Sancto est», santo Tomás amó de manera desinteresada la verdad. La buscó allí donde pudiera manifestarse, poniendo de relieve al máximo su universalidad. El Magisterio de la Iglesia ha visto y apreciado en él la pasión por la verdad; su pensamiento, al mantenerse siempre en el horizonte de la verdad universal, objetiva y trascendente, alcanzó «cotas que la inteligencia humana jamás podría haber pensado». Con razón, pues, se le puede llamar «apóstol de la verdad». Precisamente porque la buscaba sin reservas, supo reconocer en su realismo la objetividad de la verdad. Su filosofía es verdaderamente la filosofía del ser y no del simple parecer.” (SAN JUAN PABLO II, Discurso del 28 de Setiembre de 1991 al III Congreso de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino).

 

BENEDICTO XVI tres alocuciones sobre Santo Tomás de Aquino en las tres audiencias generales de 2, 16 y 23 de junio de 2010:

"comentó gran parte de las obras aristotélicas, distinguiendo en ellas lo que era válido de lo que era dudoso o de lo que se debía rechazar completamente, mostrando la consonancia con los datos de la Revelación cristiana y utilizando amplia y agudamente el pensamiento aristotélico en la exposición de los escritos teológicos que compuso... mostró que entre fe cristiana y razón subsiste una armonía natural... que van juntas, que lo que parecía razón incompatible con la fe no era razón, y que lo que se presentaba como fe no era fe, pues se oponía a la verdadera racionalidad; así, creó una nueva síntesis, que ha formado la cultura de los siglos sucesivos.”
“Santo Tomás no sólo fundó la doctrina de la analogía en sus argumentaciones exquisitamente filosóficas, sino también en el hecho de que con la Revelación Dios mismo nos ha hablado y, por tanto, nos ha autorizado a hablar de él".
"El pensamiento positivista está convencido de que el hombre no conoce el ser, sino sólo las funciones experimentales de la realidad. Con santo Tomás y con la gran tradición filosófica, nosotros estamos convencidos de que, en realidad, el hombre no sólo conoce las funciones, objeto de las ciencias naturales, sino que conoce algo del ser mismo: por ejemplo, conoce a la persona, al «tú» del otro, y no sólo el aspecto físico y biológico de su ser".
"Cuando se niega la ley natural y la responsabilidad que implica, se abre dramáticamente el camino al relativismo ético en el plano individual y al totalitarismo del Estado en el plano político. La defensa de los derechos universales del hombre y la afirmación del valor absoluto de la dignidad de la persona postulan un fundamento... Juan Pablo II escribió en su encíclica Evangelium vitae (n. 71) palabras que siguen siendo de gran actualidad: «Para el futuro de la sociedad y el desarrollo de una sana democracia, urge pues descubrir de nuevo la existencia de valores humanos y morales esenciales y originarios, que derivan de la verdad misma del ser humano y expresan y tutelan la dignidad de la persona. Son valores, por tanto, que ningún individuo, ninguna mayoría y ningún Estado nunca pueden crear, modificar o destruir, sino que deben sólo reconocer, respetar y promover»".